Tiempo, en dulce espera perdido
"Con un cigarro entre los labios, el camarero se fijó en ella, en su inexplicable tranquilidad. Llevaba ya medio día sentada ante cinco o seis cafés solos sin azúcar.
Quién haría esperar tanto a una muchacha, bella o no, casi le costó varios vasos de chupito pensar. Siguiendo con su tarea, siguió en consciente atención todas las acciones de aquella chica, quien prácticamente pasó el tiempo concentrada en alimentar su pensamiento perdido con cada café.
A las 8.30, como por arte de magia, su estado cambió, no parecía estar sumida en ningún sonámbulo sueño, ante un refresco cualquiera preparó el saludo para el airado que entró pidiendo disculpas por retrasarse unos minutos. Tardaron un par de cañas en irse, entre besos, invitaciones y deseos.
La muchacha abandonó su realidad y se marchó corriendo.
¡Qué tremendo! Qué día más extraño. Antes de acabar su jornada, se agotó cualquier posibilidad de entendimiento, no, no lo entendía.
Maquillada, preparada hasta los huesos para hablar, besar y pasar el tiempo; deshaciendo el aire inspirado, para espirarlo muerto. Pasiva y sin sentimiento. Ajetreada y anhelante, según pasara el tiempo.
No hay día que se parezca a otro.




Comentarios sobre Tiempo, en dulce espera perdido
Nunca un día es igual al anterior, Por eso da igual que puedan haber mil dias malos, el siguiente puede ser bueno ya que ninungo es igual que el anterior. Un saludo Dalhia
Me parece estar viendomé en alguna de esas malas noches, con todas las expectativas tiradas por los suelos como las servilletas de papel en los bares, manchada y pisoteada.
Muy bueno
Besazos
Sexy Rebelde